9 de febrero de 2015.-
En febrero de 1941 se vivió en la península, especialmente en el norte de España, un temporal desvastador, con vientos de más de 120 kilómetros por hora. Si a ello le añadimos el frío del norte de Burgos y las condiciones de vida de los presos, que no eran alimentados, entenderemos el aumento de las muertes (que podríamos calificar de asesinatos) en la prisión de Valdenoceda. Continuar leyendo

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