Carta al director de Diario de Burgos

Carta de la Agrupación, publicada por Diario de Burgos, en respuesta a la carta de otro lector, Amós Urdiales

Carta de la Agrupación, publicada por Diario de Burgos, en respuesta a la carta de otro lector, Amós Urdiales

Publicamos aquí la carta remitida el viernes por la Agrupación, firmada por José María González, en respuesta a la carta de otro lector, Amos Urdiales, en la que éste descalificaba las exhumaciones.

Desde aquí queremos agradecer al Diario de Burgos que recoja nuestra punto de vista.

A continuación reflejamos también la carta original, firmada por Amós Urdiales, que provocó nuestra respuesta.

Carta de Amón Urdiales en el Diario de Burgos

Carta de Amón Urdiales en el Diario de Burgos

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3 comentarios el “Carta al director de Diario de Burgos

  1. Amós Urdiales, recurre en su escrito a tópicos del manual tardo y posfranquista (la escasez, la lejanía en el tiempo, la inoportunidad, la reconciliación -forzada-, la reducción de exhumaciones de crímenes a meros actos liturgico-funerarios, etc…) para mantener el statu quo y afear la conducta de los familiares de las víctimas de violaciones de DDHH y crímenes contra la humanidad cometidas por la dictadura franquista, mayores en cantidad que los cometidos por las dictaduras latinoamericanas que ahora mismo se juzgan en Argentina y Chile. Si no fuera porque se conoce sobradamente la implantación de la impunidad franquista en España, en cualquier otro estado de derecho sorprendería leer este tipo de reflexiones o artículos tan superficiales y antidemocráticos, escritos por gente que debería tener cierto rigor literario y un mínino de conocimiento histórico y jurídico como para escribir a un periódico.

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    Quizás es que el Sr. Urdiales no quiere o no puede pensar con solvencia lo que significa el acto de dignificación y constatación de los crímenes que representa cada exhumación individual o colectiva. O sencillamente juega al despiste tratando con simpleza de volcar a la gente en contra del acto de justicia que representa cada desenterramiento.

    En momentos de mal uso de miles de millones de euros en rescates a la banca, a las autopistas, en apoyo a las eléctricas y a otros sectores corporativos para los que si hay dinero A ESPUERTAS, recurrir a la escasez para no exhumar es manipular con descaro y alimentar la impunidad. ¿Acaso le importa el porqué de la escasez? ¿Y quienes son los responsables? ¿Le importa la gente que sufre los recortes? ¿Hace algo por ellos? Sólo parece que le interesa la escasez como excusa retórica para volcar incluso a los ciudadanos que sufren los efectos de los recortes contra la justicia y contra las víctimas de crímenes NO JUZGADOS Y NO PRESCRITOS como los franquistas y que, por tanto, están vigentes. El suyo es un discurso- trampa, perverso en su aparente moderación. Calificar de obsesión el acto de responsbilidad cívica, histórica y jurídica, como es la exhumación de un asesinado, es una muestra de esa perversión a la que aludo.

    El mundo está politizado, sí, desde siempre, desde antes incluso de Grecia y Roma y desde antes de la existencia del Sr. Urdiales, por tanto ¿de qué se extraña? Él SÍ que hace política con su artículo. Sabiendo que él sí la hace… ¿acaso ayudaría a las víctimas estar desinformadas y despolitizadas? ¿La política debería impedir actos de dignificación como son los desenterramientos y la toma de datos de las circunstancias en las que se cometieron miles y miles de crimenes? ¿Es eso lo que le molesta? ¿Que se conozca algo que poco a poco se va manifestando como un genocidio…? ¿O lo que le molesta realmente es que no sean intereses políticos, sino actos de responsabilidad cívica los que sirvan para averiguar datos periciales sobre esas muertes que puedan poner en solfa toda la arquitectura de la impunidad construida desde el franquismo hasta la fecha? La ONU en sus recientes informes sobre desapariciones forzadas e incumplimiento de los DDHH de España hacia las víctimas, determinan de forma clara y rotunda la existencia del entramado encubridor de aquellos delitos. ¿Pretende alimentar dicho entramado de encubrimientos? ¿Dice algo en su escrito sobre las responsabilidades contraídas por los autores de esas decenas de miles de muertes?

    Dice Urdiales, como dicen muchos para escurrir el bulto, que tiene entre los suyos “vejados, torturados o asesinados” y a renglón seguido que “no hay que recordar aquel sufrimiento” que sucedió “hace casi ochenta años” y para justificar su abandono “…porque los muertos, por más que se remuevan en sus tumbas, muertos están”. Pues bien, o miente y no tiene a nadie o si los tiene está traicionando su memoria de una manera vil e indecorosa porque elige no hacer nada en vez de recuperarlos y denunciar su asesinato a todos los efectos. La guinda a su berborrea indecente es la banalización de los asesinados a los que llama difuntos “que hay que honrar, vestir y acicalar antes de darles sepultura…” ¿Acaso a este insensible personaje se le ha pasado por la cabeza como debieron ser los momentos previos de los asesinados antes de ser arrojados a esas fosas comunes? ¿Como es posible que este desalmado banalice así aquellas monstruosidades?

    Despues de esto, cualquiera de sus apelaciones al sentimiento religioso y a sus padrenuestros resultan tan ridículos como el personaje que las hace. Y, desde luego, el patetismo de convertir una exhumación en un “dejarse ver”, como manifiesta que son los funerales a los que asiste, dice mucho de la catadura de un indivíduo que así se pronuncia.

    Al margen de la estupefacción que producen sus manifestaciones; de la trivialización que hace el “cronista” de las exhumaciones de los asesinados; de las manipulaciones de los vivos que hace el “columnista”; de la talla moral que muestra en su escrito; de la “escasez” que presenta como excusa para dejar a los asesinados en donde eligieron sus asesinos y de su silencio sobre lo que representaría la puesta en manos de la justicia de los datos que revelan los peritos y arqueólogos forenses con cada exhumación, lo que uno acaba pensando es ¿como alguien puede dirigirse así a un periódico en el siglo XXI, en un estado que se considera a sí mismo de derecho y en una sociedad que dice reconocerse a sí misma como democrática?

    Pepe Galán

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