VALDENOCEDA ERA IGUAL QUE AUSCHWITZ

Valdenoceda era igual que Auschwitz“. Así es como el sobrino de RAFAEL GONZÁLEZ SECADES, de Cuyences (Asturias) se imaginaba el penal, un lugar en el que los presos morían de hambre. Rafael murió en Valdenoceda el 18 de abril de 1940. Rafael González Secades fue exhumado en Valdenoceda en 2007. Transcurridos 8 años, y gracias a la colaboración del periódico asturiano El Comercio, la familia fue localizada y aportó una muestra de saliva para la obtención del ADN. Poco después, los restos de Rafael fueron identificados y el 16 de abril de 2016 fue entregado a su familia. Ese mismo día se cumplían 75 años de su muerte en el penal de Valdenoceda y de su posterior entierro en la parcela propiedad de Instituciones Penitenciarias.

El diario El Comercio, de Asturias, reproducía el texto que recogemos a continuación.

Los familiares de Jesús y Rafael jamás supieron dónde se encontraban los cuerpos. De nada sirvió el empeño de José Manuel -hermano de los finados y padre de Jesús y Clementina, además de servidor en retaguardia a la República y preso político durante tres años-, quien exigió conocer el paradero y estado de sus hermanos. «Pero había que callarse. No se podía hablar de eso», lamentan los sobrinos de Rafael, ya localizados, en referencia a la dictadura.

Los combatientes Rafael y Jesús González Secades.

Rafael y su hermano Jesús. Jesús murió en la batalla del Ebro

Pese a todo, de Rafael sí tuvieron noticias, aunque escasas. De él llegaron dos cartas alertando de su cautividad en Valdenoceda, donde explicaba las penurias que atravesaba. También supieron de su muerte cuando un compañero envió a casa su reloj, que llegó camuflado en una caja de cerillas. «Si no hubiese hecho eso, se lo hubiesen quedado».

Jamás supieron con exactitud qué fue de Rafael. «Sospechábamos que pudiese estar en una fosa de la prisión, pero eso es todo». Hasta que la Agrupación de Represaliados en Valdenoceda -los González Secades jamás iniciaron trámite alguno para buscar y exhumar los cuerpos de sus familiares- se puso en contacto con Jesús para avisarle de que unos restos recién hallados en la zona podrían pertenecer a su tío. Le pidieron una muestra de saliva para comprobarlo, a lo que Jesús accedió sin problemas. Al parecer, la asociación prepara una placa con los nombres de todos los que murieron en Valdenoceda, que estuvo abierta entre 1938 y 1943, donde fallecieron, al menos, 154 presos republicanos. «Esperamos que esto sirva para que aquella barbarie no vuelva a repetirse, para que se sepa lo que allí sucedió». 74 largos años después, los González Secades al fin saben dónde está Rafael.