Entierro de Juan María González

Diario Lanza, Ciudad Real, 25 de junio de 2017. Información de Carlos Monteagudo.

Los familiares de Juan María González Fernández de Mera, nacido en Torralba de Calatrava el 14 de abril de 1891, enterraron este sábado, en el cementerio de Amorebieta (Vizcaya), los restos de este vecino torralbeño, que fue represaliado durante la Guerra Civil y que falleció en la cárcel burgalesa de Valdenoceda en abril del 1941.

Al parecer y según señala su nieto, José María González, los sublevados detuvieron a Juan María González en mayo del 39 en Torralba de Calatrava, desde donde fue trasladado a la carcel de Ciudad Real, para enviarlo posteriormente, en septiembre de 1940, en un tren de mercancías, a la prisión burgalesa de Valdenoceda, donde además de Juan María González, fallecieron otros 154 presos republicanos (la mayoría de la provincia de Ciudad Real) debido al frío y a la desnutrición a la que estaban sometidos.

Según su nieto, José María González fue condenado a prisión perpétua por pertenecer a UGT, siendo el conserje de la casa del pueblo de Torralba, además de haber sido acusado de “espía” del bando republicano, tras las acusaciones de dos vecinos de dicha localidad.

Los familiares del fallecido en la prisión de Valdenoceda durante su entierro, 76 años después

Los familiares del fallecido en la prisión de Valdenoceda durante su entierro, 76 años después

Su nieto ha explicado a este diario que en la década de los 80, durante el primer gobierno de Felipe González, comenzó a indagar para averiguar dónde se encontraban los restos de su abuelo. Momento en el que empezó a recopilar los pocos documentos y la escasa información que tenían el resto de familiares, hasta que uno de estos documentos hablaban de una prisión en Burgos y tras unas conversaciones con el director de la prisión de Burgos, quien les remitió el acta de defunción, descubren que “el abuelo” -como él se refiere a Juan María González- está enterrado en Valdenoceda.

Esto le llevó a José María González a conocer el pueblo de Valdenoceda para intentar averiguar dónde estaban los restos de su abuelo. En  las primeras indagaciones de González pudo recabar “de los registros” un listado de 153 personas, fallecidas todas ellas en el penal y, en la práctica totalidad de los casos, por “colitis epidémica”. Tras este hecho, José María González, tras publicitar los nombres de los fallecidos por internet, reunió a varias personas de distintos puntos de España, llegando a constituir  una agrupación para recuperar los restos de estas 153 personas.

Tras su constitución, comenzaron los procesos necesarios para solicitar subvenciones, puestas en marcha por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en el marco de la Ley de Memoria Histórica, y hacer posible la exhumación de estos cuerpos. La agrupación recibió en 2006 una primera subvención, con la que consiguieron exhumar 114 cuerpos, y una segunda en el año 2009, con la que se inició el proceso de identificación por ADN de los cuerpos.

La ikurriña, la bandera de Castilla-La Mancha y la republicana del acto en el que se rindió homenaje a este fallecido

Gracias a esto, José María González y su familia consiguieron este sábado enterrar a su antepasado en el cementerio de Amorebieta (donde actualmente reside la familia), después de 76 años en los que el hijo del fallecido, su viuda y el resto de familia han estado buscando para darle un entierro digno y que finalmente descanse en paz.

Pero el caso de Juan María no es el único caso de un vecino torralbeño que falleció en esta prisión burgalesa. Otro vecino, Marcos Pardo Fernández, murió el 6 de abril de 1941, aunque sus restos aún no han podido ser identificados para ser entregados a su familia. Además de estos dos casos, existen otros 151 más, donde sus nombres se pueden encontrar en la página web de la asociación.

 

 

 

 

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